Barranquilla
hace 10 años
... Las cosas han cambiado,
pero definitivamente "Recordar es Vivir"
Este
artículo del 7 de julio de 1991 y publicado por "El Heraldo",
nos recuerda cómo era Barranquilla hace 10 años. Gracias
a Dios, muchas cosas malas han cambiado y otras se han acrecentado,
pero nuestra esencia sigue intacta. Recordemos...
Vivir en Barranquilla es como protagonizar la más original de las películas.
Un filme en donde se mezclan ingredientes como el drama, la fantasía,
los efectos especiales, el misterio y hasta la comedia... en algunos
casos. Aquí suceden casos y cosas insólitas, sorprendentes y casi inexplicables,
tanto, que si no tuvieramos la suerte de haber nacido y aprendido a
sobrevivir en esta urbe, nadie nos creería por las que tenemos que pasar
sus habitantes para poder mantener la armonía y la alegría que distingue
a nuestra gente a través del país. Porque la verdad es que Barranquilla
es única, una ciudad tan llena de cosas buenas, de costumbres graciosas,
de gente amable y de problemas que, por grande que séan, siempre resultan
pequeños al compararlos con las satisfacciones que ella misma nos brinda
en su seno.
Hace muy poco, en una de esas populares reuniones llamadas
"te-showers" (muy típicas de la región) en las que un buen número de
mujeres se reúne en un sitio, luciendo sus mejores galas, en donde se
pasa un ameno rato tomando coctelitos, comiendo picadas deliciosas,
criticando y prácticamente "destruyendo vivas"a las que por una razón
u otra no pudieron asistir (con comentarios que van desde un desatino
a la hora de elegir un color de vestido hasta la mismísima manera de
espabilar), allí le dimos pausa a los apuntes negativos y le dimos rienda
suelta a la imaginación cuando hicieron la siguiente pregunta: "Bueno,
y si tanto les molesta esta ciudad,? por qué viven aquí? O las que en
alguna oportunidad han estado por fuera, ? por qué han regresado?"
En ese momento muchas tragaron en seco, otras se volvieron
mudas, un buen número se excusó repentinamente para ir al baño y otras
nos quedamos allí sitiéndonos mal por ser tan desagradecidas con esta
ciudad que por encima de cualquier crítica, ha sido inmensamente generosa
con nosotros, sus hijos. Vamos, admítanlo, Barranquilla es una ciudad
como pocas, tan fácil de criticar, pero tan difícil de olvidar.
Esta es una recolección de casos y cosas que créanme ..solo
pasan aquí. Algunas son motivo de angustia para algunos, otras son hechos
cómicos propios de "La Arenosa". Sea cual fuere el motivo, es esto precísamente
lo que hace de Barranquilla una ciudad única:
Los arroyos: ¡Claro
que todos sabemos qué es un arroyo! Pero, (ya me sucedió en una ocasión)
si de repente tenemos de visita en la ciudad a un turista, cómo le explicas
que aquí es perfectamente natural que las calles y demás vías públicas
sufran una "pequeña" metamorfosis temporal cada vez que llueve? Tengo
una amiga caleña que casi se priva al ver que un minutoantes de llover
transitábamos en una calle normal y al ratico navegábamos en un rio
salido de quién sabe dónde y del cual teníamos que escapar rápidamente
antes que nos arrastrara hacia algún lugar desconocido. Al finalizar
mi diestra fuga del lugar de los acontecimientos, mi amiga me confesó
visíblemente consternada: "En mi vida había presenciado algo tan emocionante".
Si lo miramos desde otro punto de vista, seguro estaríamos de acuerdo
en afirmar que la experiencia de escapar de un arroyo es fascinante.
Hay quienes aprovechan los arroyos para deshacerse de la basura que
por días ha esperado en la puerta de sus hogares a que alguno de los
escasos camiones recolectores se apiaden de ellos y se la lleven. Es
por eso que no es nada raro ver gente mal educada, arrojando bolsas
y cajas de desperdicios, muebles y todos los trastos viejos que se le
ocurran en estos rios urbanos. Hay también quienes aprovechan la ocasión
para ganarse unos cuantos "chivitos" extras. Son los que se encargan
de "construir" minipuentes de madera para que los peatones no se mojen
los zapatos en las calles encharcadas y un servicio de "ferry" de un
lado de la acera al otro, por un módico y razonable precio, ¡Claro está!
Otros prefieren divertirse de lo lindo utilizado, a su libre albedrío,
toda la imaginación que nos distingue como costeños:amarran una cuerda
a un árbol y ¡a esquiar se dijo! ¡Es única o no?
El rebusque: Hay
quienes acertadamente aseguran que con la labia del barranquillero se
puede vender hasta un hueco. Es increíble darse un paseíto por el centro
de la ciudad y descubrir los más insólitos vendedores ambulantes: los
hay vendiendo ingeniosamente frutas, papitas y paletas, alegando que
las hay hasta dietéticas. Allá ustedes si se dejan tramar pero, por
lo menos, una sonrisa produce su ocurrencia y hasta terminamos comprándole
al simpático individuo. También encontramos los populares laminadores
instantaneos de documentos que, por un razonable precio, plastifican
sus papeles importantes en un abrir y cerrar de ojos. Emboladores, vendedores
de guarapo, arroz de lisa en hojas de "bijao" en plena via pública,
peto, raspao en carritos impecablemente decorados, los tipos que venden
tintos cargando al hombro un buen número de termos (un amigo le preguntó
a uno de ellos que si también llevaba sopas y malteadas), los que venden
cardamomo y hasta los que venden agujas para coser claderos. Estos son
a grosso modo, algunos de los personajes que hacen de esta, una ciudad
incomparable.
Actividad social: El
costeño de por sí, es una persona amable y divertida pero, por encimade
todo,ingeniosa y creativa. Se dice que un barranquillero se divierte
hasta en fueral, es por esto que no es raro encontrar que entre las
formas de diversión más populares de nuestra gente tengamos:
Las reuniones espontáneas en las puertas de las
casas.
Esta es una costumbre ancestral, la cual consiste en armarnos
de sillas, sillones y preferiblemente mecedores para salir a la puerta
a ver quien pasa... o con quien, para hablar "paja" o simplemente a
refrescarnos.
Gasolinear
No hay que tener un carro propio para organizar uno de esos
programas, con el de un amigo es suficiente, en bus o en taxi. El modo
de transporte no debe ser, bajo ningún punto de vista, un inconveniente
para salir a gasolinear cualquier tarde en la "Arenosa". Este "deporte"
consiste en pasear, pasear y "re-pasear" por las cuadras de moda para
ver cuantos amigos y conocidos nos podemos topar en una sola tarde.
Los populares "Picós"
En cualquier esquina se arma una rumba con uno de estos
potentes aparatos musicales. Se han popularizado en barrios como Simón
Bolívar en donde nunca se apagan. Es cierto que muchos vecinos hasta
quejas ponen, pero igual se les olvida al dia siguiente el reclamo oficial
y van a bailar hasta la madrugada cualquier dia... hasta de semana.
El Carnaval
Famosísimo a nivel nacional y próximamente, con un poquito
más de esfuerzo, internacionalmente también. Son cuatro días de desorden
colectivo, en donde es legal no ir a trabajar, emborracharse, bailar
desaforadamente en las vías públicas, tirar Maizena y amanecer hasta
nueva orden. El programa favorito de grandes y chicos, esperado durante
tooodo el año. Hay quienes trabajan todo el año para ahorrar suficiente
para hacerse un "tronco" de disfraz para exhibir en la popular Batalla
de Flores. Además, aquí la fiesta comienza varios meses antes con la
elección de la reina de las festividades y con el famoso precarnaval.
Esta es una fiesta que dura unos tres meses aproximádamente. ¡A quién
le duele?¡A los cachacos!
Días feriados
Aquí se celebran más días festivos que en ninguna otra ciudad.
El de San Pedro, San Pablo, "San-cocho" y demás. El dia del maestro,
el del campesino y hasta el de la mascota, esto sin contar con las fiestas
oficiales como Navidad, Dia de la raza, 20 de Julio y hasta la independencia
de los países hermanos, algunas de las fechas que aquí festejamos fielmente.
Si nos ponemos a pensar estre días festivos y puentes... Barranquilla
es una sola fiesta. ¡Y A quién le duele?¡A los cachacos!
Con razón que el que llega a vivir a esta ciudad termina
por amañarse y por no querer mudarse y los que nacen y viven en ella
con todo y que a veces la critican, lo cierto es que la adoran y no
la cambiarían por ninguna otra. Con todo y los problemas evidentes por
los que atravesamos a diario, esta es una ciudad distinta, bella en
su propio estilo, con gente alegre, espontánea y extrovertida que logra
hacer de este pedacito de tierra olvidado y criticado...¡todo un paraiso
terrenal! Atrévanse ustedes también a pregonarlo con alegría, a invitar
turistas con orgullo para que séan testigos de que si vivimos en una
ciudad diferente: ¡Barranquilla es realmente única!
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